Todo aquel que me conoce sabe, y de sobra, que me encanta cumplir años; y no me gusta por el hecho en sí de hacerme un poco más vieja, sino por todo lo que ello acarrea, y es que, no es por presumir, pero considero que tengo los mejores amigos que se podrían desear en este mundo, y os voy a explicar por qué.
Podría empezar, por ejemplo, preguntándome: “si aún faltan muchísimas horas para que llegue el día, ¿por qué, mientras trabajo, percibo cierto revuelo desde la cocina de mi cafetería?”. Obtuve la respuesta a los pocos segundos de salir de allí, una respuesta que tiene nombre y apellidos, y que, sin duda, ha sido una de las mayores sorpresas que me han dado en muchos años. No me hace falta decir más, solo puedo decirle: GRACIAS. Un gracias basta para que la aludida en cuestión lo entienda todo; para que lo entendáis el resto, os haré un breve resumen: tengo una amiga que, por circunstancias de la vida, se ha marchado a vivir a otra ciudad y, a raíz de este motivo, no contaba con poder celebrar mi cumple con ella entre los asistentes, pero un billete de tren y un engaño manifiesto durante los días previos hicieron que eso cambiase; un abrazo fue su primer regalo, una noche muy muy muy larga, muy muy muy emotiva y de muchas, muchas horas de charla fueron la bonita continuación, un café celestial a altas horas de la mañana hizo del fin de fiesta un momento delicioso y un abrazo de “hasta pronto” se llevó el regalo de vuelta. Simplemente, gracias.
Pero esa es solo una pieza del puzzle de la felicidad que consiguieron regalarme todos y cada uno de mis seres queridos, ya que desde el primer segundo del día 26 de noviembre del presente año una sonrisa se posó en mis labios y una lágrima brotó de mis ojos a cada muestra de amistad, de afecto, de cariño,… Y ese primer segundo me lo regaló una de las personas más importantes de mi vida: mi mano derecha, mi hombro, MI HOMBRE, mi mejor amigo, el ONE de mi TWOSOME, y, una vez más, digo: GRACIAS; gracias porque eres un pilar en mi vida que, sin duda, ha mejorado desde el día en que te conocí ;) ¡¡TE QUIERO, PEA!!
Desde ese mismísimo primer segundo mi felicidad solo pudo ir in crescendo; recuerdo que me dormí con una sonrisa y que al despertar seguía ahí… y no se borró en todo el día. Todo lo que hice el lunes fue sonreír, y eso os lo debo a vosotros, a todos y cada uno: gracias, Mado, por el rico desayuno y el abominable café; gracias, Jessica, por, aun estando como estabas, regalarme tu abrazo, tu cariño y tu sonrisa; gracias, Lorena, por estar ahí un año más, por estar ahí SIEMPRE; gracias MAMÁ, simplemente por ser TÚ, TE QUIERO MUCHO; gracias Yaya, por ser MI VIDA ENTERA; gracias a mi maravillosa familia, no sería nada sin vosotros: OS ADORO; gracias Eva, desde el minuto cero y, también, PARA SIEMPRE ;); gracias, Lupe, y gracias a mis TIM LADIES, ya sabéis: “¡lo que la cerveza unió, que no lo separe el hombre!” :P; gracias, Olga Mari, hay que ver lo bien que dominas el español para demostrarme tu cariño: Я люблю тебя; gracias, Iris, por regalarme tu dulce voz ese dulce día; gracias, Tam, por lo que sin duda está siendo el comienzo de una bonita amistad; gracias, Pequeña, porque pase lo que pase, siempre te tengo ahí, te quiero muchísimo. Y, probablemente, alguien se me haya podido olvidar en este escrito, pero tened por seguro que mi corazón no se olvida nunca de ninguno de vosotros y, además, el título del post es “Capítulo 1”, así que:
…y continuarán los regalos, las sonrisas y mis más sinceros agradecimientos; HASTA PRONTO, y NOS VEMOS EN LOS BARES.
