Muy a mi pesar, hoy voy a terminar de contaros mi maravilloso viaje por las Islas Griegas, etc. En esta última entrega os hablaré de nuestros días en Dubrovnik (Croacia) y Venecia (Italia). Let's start:
5. DUBROVNIK: En nuestra penúltima ciudad a visitar, Dubrovnik, la mañana nos sorprendió con un amanecer de preciosas vistas, ya que la costa de Dubrovnik resulta, cuanto menos, indescriptible. A pesar de quedar anonadados por esas primeras vistas, bajamos del Gemini y nos adentramos en la Dubrovnik profunda, echamos a andar ciudad arriba y, a pesar de que sólo veíamos muralla y más muralla y tejados de impolutas tejas naranjas, de verdad os digo que es uno de los lugares más bonitos que he visto en mi vida, llamadme romántica, jeje. En fin, aquí en realidad hay poco que contar, ya que tan solo nos dedicamos a ascender siguiendo la muralla y luego a descender, pero resultó un paseo precioso, y que nos permitió tomar unas fotos envidiables (ya quisieran algunas postales :P). Sí me merece la pena mentar los deliciosos helados que fabrican los croatas, y es que, siendo aquí servidora hija y nieta de helader@s, he de reconocer que el helado croata poco tiene que envidiar al fabricado en "mi casa", RIQUÍSIMO. En fin, os recomiendo que viajéis a Croacia, que visitéis esta pequeña ciudad y que degustéis un rico helado mientras paseáis por la muralla del lugar.
6.VENECIA: el último lugar en el que estuvimos fue Venecia, para mi gusto la menos impresionante de todas las ciudades visitadas. Tal vez ya llegué condicionada, porque todo el mundo que la había visitado me había dicho que no era para tanto, y tenían razón. Además, al parecer, la ciudad desprendía un hedor harto sospechoso que provocó náuseas varias entre varios de mis amigos; yo, gracias a mis débiles defensas, llevaba un trancazo del quince que me salvó de dichos "aromas". Poco que decir la verdad, al parecer lo más famoso allí son los paseos en góndola -que no pudimos costearnos- y la Piazza San Marco, que estaba tan a rebosar de turistas que perdió todo su encanto; lo mejor: la comilona que nos pegamos "a la española", sentados en medio de una plazoleta, con una pizza riquísima en mano y contemplando a los ciudadanos venecianos.
En fin, esta fue mi semanita de viaje "fin de carrera", os recomiendo el trayecto sobremanera; yo, si pudiese, repetiría, pero no creo que vaya a sacarme más títulos, así que... todo vuestro.
Un abrazo, y pronto volveremos con nuevas historias que contar.
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