Hola a tod@s:
Que el título de esta entrada no os asuste; los únicos que descansan en paz son los archivos que contenía el disco duro de mi ordenador, ya que decidió romperse y, por ahora, la información que contenía sigue siendo irrecuperable -a pesar de ello, no pierdo la esperanza-.
Por eso no me leíais desde hace tiempo, y he de comunicaros muy a mi pesar que no va a ser posible subiros fotitos de mi ceremonia de graduación porque se encontraban en el disco duro dañado... tal vez lo haga algún día si los archivos vuelven a mí.
En otro orden de cosas, tengo muy poquito que contaros, ya que llevo cosa de un mes encerrada en un cuarto con la única y grata compañía de mis apuntes de asignaturas varias, así que lo más novedoso que ha acontecido en mi vida ha sido que he visto mi vocación confirmada -sí, la traducción literaria y yo somos muy buenas amigas, de 10, jeje-, que he confirmado también que la interpretación no es lo mío, y que no ver la luz del día en más de 30 días tiene su recompensa -más o menos-.
Así que nada, como hasta el día 6 no seré libre, mi enclaustramiento volverá a su curso tras la publicación de esta entrada, y, una vez pasado mi último examen, volveré para hacer un balance del curso, para contar en lo que podrá consistir mi verano y para desearos unas felices vacaciones -y deseármelas a mí también ya que estoy-.
Hasta entonces, abrazos mil y... ¡id a los bares por mí!
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