Anoche fui a cenar a Murcia con mis padres y, de vuelta a recoger el coche, un piquete estaba incordiando y agrediendo un local del centro de la ciudad a la voz de “únete a la huelga”. Veamos, señoras y señores manifestantes, al igual que ustedes, perdón, VOSOTROS (no creo que merezcáis ningún trato de cortesía), tenéis el derecho y la libertad de manifestaros, los empresarios que así lo deseen tienen el derecho y la libertad de abrir su local, y los trabajadores que así lo deseen tienen el derecho y la libertad de acudir a su puesto de trabajo. Al igual que vosotros exigís que se os respete, deberíais mostrar un poquito de solidaridad y respetar a las personas que decidan cumplir con sus obligaciones e intentar levantar este país ruinoso en el que, en este preciso instante, me da vergüenza vivir; y no es para menos, a las imágenes me remito:
Yo hoy, por ejemplo, voy a ir, como hago cada día, a cumplir con mis obligaciones y a prestar el mejor servicio posible, como siempre intento hacer; y no quisiera tener que vivir una situación parecida a la que presencié anoche, secundada por decenas de personas que no saben lo que es el respeto y que no merecen el apoyo del gobierno y de las instituciones.
Veamos cómo se da el día, ¿tengo mi derecho a disfrutarlo libremente o me van a castigar por ser persona civilizada?

